Cada mes de agosto, Quillacollo, a pocos kilómetros de Cochabamba, se convierte en el centro de una de las celebraciones religiosas y culturales más importantes de Bolivia: la Festividad de la Virgen de Urkupiña.
Para nosotros, en la Escuela Carmen Vega, Urkupiña es también una oportunidad para aprender fuera del aula. Este año acompañamos a nuestros estudiantes en los dos momentos que consideramos fundamentales para comprender esta celebración: la Entrada Folklórica del 14 de agosto y la peregrinación al cerro del 16 de agosto.
Son dos experiencias muy diferentes, pero juntas permiten comprender una característica esencial de la cultura boliviana: el encuentro entre la tradición católica y la antigua cosmovisión andina.
La Entrada Folklórica: bailar como forma de fe
El 14 de agosto, las calles de Quillacollo se llenan de música, colores y miles de bailarines. Decenas de fraternidades participan en la Gran Entrada Folklórica, presentando algunas de las danzas más representativas de Bolivia, como la morenada, los caporales, los tinkus, la diablada, el pujllay y muchas otras.
Pero la Entrada no es solamente un espectáculo folklórico.
Para muchos de los participantes, bailar es una manera de expresar su fe. Algunos realizan una promesa a la Virgen y bailan durante varios años para pedir salud, trabajo, bienestar para su familia o agradecer un favor recibido.
El esfuerzo físico, las largas horas de baile, los elaborados trajes y el recorrido hasta llegar frente a la iglesia forman parte de esta promesa.
Por eso podemos decir que, en Urkupiña, la danza también es una forma de oración.
Nuestros estudiantes pudieron descubrir esta dimensión de la fiesta directamente, observando cómo detrás de la música y de los impresionantes trajes existe una profunda devoción religiosa.
🎥 En nuestro video de la Entrada Folklórica del 14 de agosto puedes descubrir cómo vivimos esta experiencia con nuestros estudiantes.
El 16 de agosto: peregrinación al cerro de Cota
Dos días después, la experiencia cambia completamente.
El 16 de agosto, miles de peregrinos se dirigen hacia el cerro de Cota, conocido como el Calvario de Urkupiña, en una peregrinación que constituye uno de los momentos más importantes de la festividad.
Aquí encontramos algunas de las tradiciones más interesantes de Urkupiña.
Los peregrinos pueden adquirir pequeñas miniaturas que representan aquello que desean conseguir: una casa, un automóvil, un negocio, dinero, un título profesional u otros proyectos. También existe la tradición de sacar pequeños fragmentos de piedra del cerro, considerados simbólicamente como un “préstamo” que deberá ser devuelto al año siguiente.
Estas prácticas pueden resultar sorprendentes para un visitante extranjero. Sin embargo, adquieren mucho más sentido cuando las observamos desde la cultura andina.
🎥 En nuestro segundo video, realizado el 16 de agosto, acompañamos a nuestros estudiantes durante esta experiencia en el Calvario de Urkupiña.
¿Catolicismo o tradición andina?
La respuesta es: las dos cosas.
Urkupiña es un magnífico ejemplo del sincretismo religioso boliviano. Es decir, de la convivencia y mezcla de elementos procedentes de diferentes tradiciones religiosas y culturales.
Por un lado, encontramos claramente la tradición católica:
- la Virgen María;
- las misas;
- las oraciones;
- la iglesia;
- las procesiones;
- las promesas y la devoción a la Virgen.
Pero, al mismo tiempo, encontramos elementos relacionados con la antigua cosmovisión andina:
- el cerro como espacio sagrado;
- la relación con la tierra y la Pachamama;
- las ofrendas;
- la ch'alla;
- las piedras del cerro;
- las miniaturas;
- la búsqueda de prosperidad y bienestar;
- y la idea de reciprocidad: pedir, recibir y devolver.
En el Calvario, por ejemplo, la tradición católica y la tradición andina aparecen juntas. Los peregrinos se acercan al cerro por su devoción a la Virgen, pero realizan también prácticas vinculadas a la tierra, a las piedras y a la reciprocidad. La ch'alla y las ofrendas a la Pachamama forman parte de esta compleja expresión de la religiosidad popular.
Esto no significa que todos los creyentes interpreten estas prácticas exactamente de la misma manera. Para algunos predomina la fe católica; para otros, la relación con la Pachamama y las tradiciones andinas tiene una importancia fundamental. Lo interesante es que ambas dimensiones pueden coexistir dentro de una misma celebración.
Una expresión de la cultura boliviana
Esta mezcla no debe entenderse simplemente como una contradicción.
Es el resultado de una larga historia de encuentros entre diferentes culturas. Con la llegada de los españoles y del cristianismo, las antiguas tradiciones indígenas no desaparecieron completamente. Muchas fueron reinterpretadas y adaptadas dentro de la nueva religión.
El resultado es una religiosidad popular en la que elementos católicos y andinos pueden formar parte de una misma experiencia.
Urkupiña es un ejemplo particularmente claro de este proceso.
La Virgen María está en el centro de la celebración, pero la fiesta se desarrolla en un paisaje andino, alrededor de un cerro considerado sagrado, y conserva prácticas relacionadas con la tierra, la reciprocidad, las ofrendas y los deseos de prosperidad.
Vivir la cultura para aprender español
Para nuestros estudiantes de la Escuela Carmen Vega, participar en Urkupiña significa mucho más que asistir a una fiesta.
Es una oportunidad para escuchar el español que se habla en las calles, descubrir palabras y expresiones propias de Bolivia, conocer las danzas y la música, conversar con la gente y, sobre todo, comprender que aprender una lengua significa también descubrir la cultura de quienes la hablan.
Este año tuvimos la oportunidad de vivir Urkupiña junto a nuestros estudiantes en dos momentos muy diferentes: la alegría y el colorido de la Entrada Folklórica y la dimensión espiritual de la peregrinación al Calvario.
Dos días, dos experiencias y una misma celebración.
Urkupiña nos muestra una Bolivia donde la tradición católica y la cosmovisión andina no solamente se encuentran: también conviven, se transforman y forman parte de una identidad cultural profundamente boliviana.
